La reciente no convalidación del Real Decreto-ley 2/2026 vuelve a situar al sector energético, y especialmente a los hogares vulnerables, en una situación de provisionalidad normativa inaceptable. El patrón se repite: medidas estructurales que afectan a derechos básicos quedan supeditadas a mayorías coyunturales y a decisiones de urgencia. Una política energética a golpe de decreto-ley Desde hace años advertimos que…
