Analizando las barreras que dificultan la rehabilitación energética de viviendas

Este mes de diciembre han finalizado las auditorías energéticas enmarcadas dentro del proyecto RENOVERTY. Un programa cofinanciado por el programa LIFE que quiere fomentar la mejora de la eficiencia energética de los edificios. ¿Cómo? Mediante la fijación de un marco metodológico y práctico que permita diseñar hojas de ruta para la renovación en zonas rurales vulnerables. Todo, de una manera económicamente viable y socialmente justa.

Gracias a las auditorías que se han llevado a cabo en hogares de personas en situación de vulnerabilidad de las comarcas de Osona y El Lluçanès, se está trabajando ahora en una diagnosis del estado actual del parque de viviendas. Y se hace desde una doble óptica: por un lado, el de la rehabilitación energética en la vertiente técnica y, por el otro, el de la rehabilitación energética desde la vertiente social. El objetivo es analizar cómo se pueden integrar de manera equitativa las dos vertientes.

Los datos recogidos representan solo una muestra, pero los resultados presentan un parque de viviendas envejecido, algo común en toda en la comarca. Hablamos de hogares con carencia de aislamiento y que quedan rápidamente asociados al estrés térmico. También están muy expuestos a las infiltraciones de aire por puertas y ventanas.

La complejidad pero, radica en las situaciones de las familias que habitan en estos hogares, puesto que cada una es diferente. El reto de una rehabilitación energética de edificios que interpele el conjunto del sector residencial es grande y, por lo tanto, hay que diseñar las hojas de ruta para la rehabilitación energética desde una mirada holística y que fomente la colaboración entre los diferentes actores implicados en el proceso.

Certificados energéticos

Así, durante las auditorías se han recogido datos técnicos que servirán para la elaboración de los certificados energéticos de los hogares visitados. Además, se ha hecho un asesoramiento tarifario y de hábitos en referencia a la eficiencia energética. Y, así como los datos técnicos son muy similares, las experiencias encontradas son muy diferentes y ponen de manifiesto el reto en el diseño de las futuras hojas de ruta.

A nivel de unidades familiares, se han auditado hogares de familias monomarentales, pensionistas, personas migradas con dificultades de comprensión y habla del catalán y castellano, así como también personas con discapacidad y problemas de accesibilidad. Se trata de un conjunto de condiciones diferentes que no pueden ser obviadas en el análisis de los resultados. De los 20 hogares donde se han realizado las auditorías energéticas, la mitad ya dispone de la bonificación del bono social en la factura de electricidad. El resto han sido informadas de cómo solicitarla una vez analizada si tienen derecho de acceso a ella.

Por todo esto, es interesante destacar que las familias no han visto claro el valor añadido de recibir el certificado energético como requisito indispensable para poder solicitar ayudas económicas para poder llevar a cabo mejoras energéticas. Algo que nos conduce a identificar el primero gran reto a la rehabilitación energética: cómo llega la información a la ciudadanía y a quien interpela esta información. ¿Es realmente para todas? A esta realidad se tiene que sumar el hecho de que la mayoría de familias viven de alquiler. Ese es otro limitante en la toma de decisión de los inquilinos. La reflexión detrás es grande, y se mezclan en ella conceptos como las barreras económicas, digitales e idiomáticas, entre muchas otras.

Próximos pasos

El proyecto se centrará durante los primeros meses de 2024 en trabajar estas barreras. Y lo hará con diferentes actores implicados en el proceso de rehabilitación para abordarlas y encontrar posibles soluciones que puedan ser incorporadas a las futuras hojas de ruta.

Más información sobre el proyecto en RENOVERTY en este enlace.